Carolina Pérez Echeverría, CEO de Foresight Consulting, directora de empresas y especialista en transformación y estrategia, analiza cómo la inteligencia artificial está cambiando la industria minera, desde la gestión de datos y la automatización hasta el liderazgo, el talento y las decisiones que los directorios deberán comenzar a tomar.
La minería está entrando en una nueva etapa de transformación tecnológica. La incorporación de inteligencia artificial, automatización y análisis avanzado de datos está modificando la manera en que las compañías operan, anticipan riesgos y toman decisiones. Al tratarse de una industria estratégica para Chile, el desafío ya no pasa solamente por incorporar nuevas herramientas, sino por desarrollar las capacidades necesarias para convertir esa tecnología en productividad, seguridad y sostenibilidad.
En este escenario, Pérez Echeverría aborda los principales cambios que enfrentará la industria y pone el foco en una dimensión que muchas veces queda en segundo plano: cómo cambiarán las organizaciones y las personas cuando la IA pase a formar parte de las decisiones cotidianas. Desde la necesidad de transformar los datos en mejores decisiones hasta la aparición de equipos híbridos entre personas y sistemas inteligentes, plantea que el desafío para las compañías será aprender a utilizar la tecnología con estrategia, criterio y responsabilidad.
Durante años la ventaja competitiva de una minera estuvo en sus activos físicos y recursos naturales. ¿Qué tan importante será ahora gestionar datos e IA para mantener ese liderazgo?
Sin duda, el yacimiento y la excelencia operacional seguirán siendo esenciales, pero hoy se suma otro activo estratégico: los datos. La diferencia no estará en quién tenga más información, sino en quién logre convertirla en mejores decisiones. Anticipar fallas, optimizar energía o agua y decidir mejor pueden tener un impacto enorme.
¿Cómo puede la IA convertirse en una ventaja competitiva para mantener a Chile como referente?
Chile tiene recursos de clase mundial y conocimiento minero acumulado. Nuestra oportunidad no está necesariamente en desarrollar los modelos de IA más grandes, sino en ser uno de los países que mejor apliquen esta tecnología a la minería. Integrar conocimiento operacional, datos, talento e IA puede fortalecer productividad, seguridad y sostenibilidad.
La automatización está cambiando las faenas. ¿Cómo debería evolucionar el liderazgo?
Vamos hacia equipos híbridos, donde personas y sistemas inteligentes trabajarán juntos. El líder deberá decidir qué delegar a la tecnología, qué decisiones deben seguir siendo humanas y bajo qué reglas operarán. Más automatización no reduce su responsabilidad: la aumenta.
¿Qué competencias serán críticas para los profesionales de la minería?
No todos tendrán que ser especialistas en IA, pero sí deberán saber trabajar con ella. La alfabetización en datos y el criterio digital serán transversales. Además, aumentará el valor del pensamiento crítico, las buenas preguntas, el aprendizaje continuo y el juicio. Mientras más convincentes sean las respuestas de la tecnología, más importante será saber cuándo cuestionarlas.
¿Cómo equilibrar productividad, seguridad y sostenibilidad sin perder foco en el negocio?
No siempre estarán perfectamente alineadas, y ahí está la responsabilidad de la gestión. La IA puede ayudar a analizar variables que antes se gestionaban por separado, pero debe partir de un problema de negocio concreto y métricas claras. Primero el desafío; después la tecnología.
Desde los directorios, ¿qué preguntas deberían hacerse antes de invertir en IA?
La primera no es qué herramienta comprar, sino qué problema estratégico queremos resolver. Luego: ¿cuál es el caso de negocio?, ¿qué valor esperamos?, ¿tenemos los datos?, ¿qué riesgos asumimos?, ¿quién responde? y ¿cómo mediremos el retorno? Debe evaluarse con la misma disciplina que cualquier inversión relevante.
¿Qué conversaciones sobre IA aún están ausentes en los directorios?
Todavía veo mucha conversación sobre herramientas y poca sobre cómo la IA puede transformar la empresa. Falta discutir qué procesos cambiarán, qué capacidades necesitaremos, cómo evolucionará el liderazgo y qué decisiones no queremos delegar. La pregunta ya no es solo qué puede hacer la IA, sino qué empresa queremos construir ahora que esta tecnología existe.






