jueves, 25 junio, 2026

El costo del invierno: cuando la calidad del aire impacta la productividadde las empresas

Por: Margarita Sandoval, Gerente Línea Higiene – Rentokil Initial Chile
Durante años, las empresas han fortalecido sus estándares de higiene visibles:
limpieza de oficinas, desinfección de superficies y protocolos sanitarios que hoy forman
parte de la gestión cotidiana. Sin embargo, existe un factor igual o más determinante para la
continuidad operativa y el desempeño de los equipos que sigue fuera del radar de la gestión
empresarial: la calidad del aire interior.
En pleno peak de la temporada respiratoria 2026, con un 32,2% de las atenciones
de urgencia por causas respiratorias según el Ministerio de Salud, el impacto en el mundo
laboral es directo. El aumento del ausentismo, las licencias médicas y la disminución en la
productividad no son solo una consecuencia sanitaria, sino también un costo económico
que las organizaciones ya están enfrentando.
El contexto es claro: las personas pasan cerca del 90% de su tiempo en espacios
interiores. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), el aire en
estos ambientes puede ser hasta cinco veces más contaminado que el exterior debido a la
acumulación de contaminantes y a la limitada ventilación. En invierno, esta situación se
intensifica, ya que las bajas temperaturas reducen la renovación natural del aire en oficinas,
salas de reunión y espacios compartidos.
Este factor tiene un impacto económico medible. Estudios de salud ambiental
estiman que la mala calidad del aire interior puede generar pérdidas de hasta US$15.500
anuales por trabajador, asociadas a ausentismo, fatiga y menor capacidad de
concentración. A esto se suma evidencia de la Harvard T.H. Chan School of Public Health,
que muestra que mejores condiciones de ventilación pueden aumentar significativamente el
desempeño cognitivo y la productividad en entornos laborales.
En este contexto, la calidad del aire deja de ser un tema sanitario y pasa a ser una
variable de gestión empresarial. Así como las organizaciones han incorporado la seguridad,
la salud mental y la ergonomía dentro de sus estrategias de bienestar, la calidad del aire
interior debe integrarse como un componente central de la continuidad operativa y la
eficiencia organizacional.
El desafío no es sólo técnico, sino estratégico: las empresas que entiendan que el
entorno invisible influye directamente en el rendimiento de sus equipos estarán mejor
preparadas para enfrentar los costos ocultos del invierno.
La productividad no solo depende de las personas. También depende del aire que respiran.