Con 36 años de historia, pioneros en el Valle del Malleco y con un terroir de alta gama en plena
Región Metropolitana
La Viña de origen Franco-Chilena impulsa un cambio de imagen que refleja el inicio de una etapa liderada
por la segunda generación. La renovación busca expresar con mayor claridad una identidad construida
desde la consistencia, reforzando una marca más reconocible, coherente y cercana a un consumidor
contemporáneo. El mayor cambio se observa en la etiqueta de la línea Aquitania —donde ahora destaca la
letra “A” de Aquitania— que asume un rol central como puerta de entrada a la marca, expresando sus
valores de equilibrio, elegancia y origen, y facilitando el acceso de nuevos consumidores a su portafolio. En
paralelo, Lazuli y SOLdeSOL incorporan ajustes sutiles, alineados a esta etapa.
Esta evolución se proyecta sobre dos terroirs que definen su identidad —Valle del Malleco y Maipo Andes—
y en una mayor visibilización de su viñedo de alta gama en Peñalolén, un terroir único en plena Región
Metropolitana, que busca reforzar su desarrollo enoturístico.
Liderada y administrada por más de tres décadas por sus fundadores —Bruno Prats
(Château Cos d’Estournel), Paul Pontallier (Château Margaux) y el enólogo chileno Felipe de
Solminihac—, Aquitania inicia este 2026 una nueva etapa bajo la conducción de su
segunda generación Eduardo de Solminihac y Florent Prats. Esta nueva etapa además
impulsa un cambio de imagen en sus principales líneas de vinos, en un movimiento que
busca expresar con mayor claridad su identidad y proyectar su propuesta hacia un
consumidor más contemporáneo, manteniendo la consistencia y calidad que han definido
su trayectoria.
Esta evolución responde a la continuidad de un proyecto construido desde la experiencia,
en un escenario donde el consumidor exige mayor claridad, relato y conexión.
“Más que cambiar lo que somos, buscamos expresarlo mejor. Queremos una marca más
clara, consistente y reconocible, que nos permita conectar con nuevos consumidores sin
perder el vínculo con quienes nos han acompañado durante años”, señala Eduardo de
Solminihac, Gerente General de Viña Aquitania.
En ese marco, el cambio se expresa con mayor fuerza en la línea Aquitania, que pasa a
destacar la letra “A” de Aquitania, reforzando su identidad propia dentro del portafolio.
Esta decisión responde a un rol estratégico: ser la puerta de entrada a la marca y el primer
contacto con nuevos consumidores, concentrando los valores que definen a Aquitania
—equilibrio, elegancia, origen y consistencia— y facilitando su expansión en el canal
gastronómico como una línea premium más accesible.
En paralelo, las líneas Lazuli y SOLdeSOL —referentes consolidados dentro y fuera de
Chile— evolucionan con ajustes visuales sutiles que actualizan su presentación sin alterar
su posicionamiento. Ambas etiquetas han sido consistentemente reconocidas por la crítica
especializada, con puntajes entre 95 y 97 puntos en guías como Descorchados, Tim Atkin y
La CAV. En el caso de Lazuli y SOLdeSOL Chardonnay, han sido distinguidos en distintas
ocasiones como los mejores de su categoría en Chile, consolidando su prestigio como
referentes de elegancia y alta calidad en la industria .
El cambio de imagen también responde a una transformación en el consumidor. Las nuevas
generaciones privilegian calidad, origen e historia, en un contexto donde se bebe menos,
pero se elige mejor. En este escenario, Aquitania refuerza su propuesta: vinos de mínima
intervención, elegantes y con una identidad territorial clara .
ORIGEN Y TERRITORIO
La evolución de Aquitania se sostiene en un proyecto vitivinícola definido por dos terroirs
que han marcado su trayectoria. En el Valle del Malleco, la viña fue pionera en los inicios
de los 90, impulsando el desarrollo vitivinícola en el sur de Chile cuando aún no existía
denominación de origen. Su trabajo fue clave en la creación de la D.O. Valle del Malleco en
2002, contribuyendo a posicionar este territorio en el mapa del vino chileno y demostrando
el potencial de los vinos de clima frío.
A esta trayectoria se suma Peñalolén, en el Maipo Andes, donde cultiva un viñedo de alta
gama en un entorno poco habitual para la vitivinicultura: la ciudad. Un terroir único en la
Región Metropolitana, donde la combinación de amplitud térmica, ventilación constante y
condiciones del suelo permite producir vinos con frescura, elegancia y un fuerte sentido de
origen.
“El viñedo de Peñalolén es único, tanto por su ubicación en un entorno urbano como por las
condiciones naturales que permiten una maduración óptima de la uva, logrando vinos con
identidad y equilibrio”, explica Felipe de Solminihac, Director Enólogico y socio fundador de
la viña.
“Trabajamos con dos terroirs que comparten una misma lógica: vinos con identidad, que no
se pueden replicar en otro lugar. Esa singularidad es la base de lo que hacemos”, agrega José
Manuel Peralta, enólogo de Viña Aquitania.
En este contexto, es en Peñalolén donde la viña —hoy bajo la conducción de su segunda
generación— busca potenciar con mayor fuerza su desarrollo enoturístico, capitalizando su
ubicación privilegiada en Santiago. El aumento sostenido de visitas ha consolidado este
espacio como un punto de contacto directo con el consumidor, donde es posible conocer el
viñedo, comprender el origen de los vinos y acercarse a la propuesta de la marca en un
entorno urbano poco habitual para la industria.
Este posicionamiento se complementa con un trabajo sostenido en sustentabilidad, que
incluye la certificación orgánica de su viñedo en Peñalolén y prácticas agrícolas orientadas
a preservar el equilibrio del ecosistema, reforzando la convicción de la viña de que la calidad
del vino está directamente ligada al respeto por su origen. A ello se suma una inversión
reciente en el Valle del Malleco, destinada a sistemas de control de heladas y riego, con el
objetivo de asegurar continuidad productiva frente a los efectos del cambio climático.
En términos de negocio, la viña busca continuar fortaleciendo su presencia en el mercado
nacional —especialmente en los mejores restaurantes de Chile — y consolidado mercados
internacionales como Brasil, China y Japón. Con esta nueva imagen además la viña busca
aumentar un 20% su crecimiento este año.













