jueves, 28 agosto, 2025

Residuos hospitalarios, de riesgo sanitario a oportunidad sostenible

Por Eduardo Pinto Páez, gerente comercial de Residuos Hospitalarios y Peligrosos de Veolia Chile

La gestión de residuos hospitalarios es uno de los grandes desafíos que enfrentamos en el ámbito de la salud y la sostenibilidad. Cada mes, solo una clínica privada o un hospital grande puede generar más de 30 toneladas de residuos especiales.

Entre ellos cortopunzantes y materiales contaminados con sangre, que representan un riesgo biológico real para las personas y el medioambiente si no son tratados adecuadamente.

Detrás de cada aguja, cada vía de medicamento oncológico o cada insumo descartado existe una responsabilidad enorme: evitar que estos residuos lleguen a lugares inadecuados, se dispersen en rellenos sanitarios o, peor aún, terminen contaminando comunidades.

En Chile, la normativa —a través del Decreto Supremo N°6 y N°148— establece obligaciones estrictas, pero más allá de la ley, se trata de un compromiso con la salud pública y con la protección de nuestro entorno.

En Veolia llevamos más de 40 años en Chile y sabemos que el tratamiento de residuos hospitalarios requiere soluciones innovadoras y sostenibles. Por eso, hace una década implementamos Rebox, un servicio pionero que busca reducir significativamente la huella ambiental asociada al manejo de cortopunzantes.

¿En qué consiste? Rebox reemplaza los tradicionales contenedores plásticos desechables por cajas de alta resistencia, diseñadas para ser reutilizadas.

Una vez que el personal de salud deposita los residuos cortopunzantes en estos contenedores, nuestro equipo especializado —con todos los permisos y protocolos sanitarios— se encarga del transporte hacia nuestras plantas de tratamiento.

Allí, en un proceso automatizado, se separan los residuos: los cortopunzantes pasan por esterilización para eliminar todo riesgo patógeno, mientras que los contenedores ingresan a un sistema de sanitización con detergentes enzimáticos y desinfectantes que permiten recuperarlos de manera segura.

Gracias a este programa, hemos evitado que más de 1,5 millones de contenedores plásticos lleguen a rellenos sanitarios, lo que equivale a 650 toneladas de CO₂ menos emitidas al ambiente. Es un aporte concreto a la descarbonización y a la economía circular en un sector donde muchas veces se piensa que todo debe ser desechable.

Nuestro siguiente paso es integrar la electromovilidad en la logística de recolección, disminuyendo aún más la huella de carbono del servicio. Rebox no solo contribuye a un entorno más limpio, sino que también ayuda a los hospitales y clínicas a cumplir sus compromisos de sostenibilidad y certificación ambiental.

La transformación ecológica es posible si unimos innovación, normativa y voluntad. Los residuos hospitalarios no pueden seguir viéndose solo como un problema: son a su vez una oportunidad para repensar cómo cuidamos la salud de las personas y la del planeta al mismo tiempo.

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