lunes, 12 enero, 2026

¿Quién controla la paz y la seguridad en el mundo?

Por Ian Thomson, economista de transporte

La Carta Magna de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) señala que sus propósitos básicos incluyen: “mantener la paz y la seguridad internacionales y, con tal fin: tomar medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la paz y para suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz, y lograr por medios pacíficos y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz”.

Fantástico, ¿no lo es?

Pero un problema con esto es que la ONU no cuenta con los medios necesarios para hacerlo, faltando, por ejemplo, un ejército. Cada vez que necesite fuerzas armadas para poder cumplir, tiene que solicitar la ayuda militar de sus países miembros, algunos de los cuales podrían ser la propia fuente de las amenazas o actos de agresión.

Otro problema es que, dentro de la ONU, el Consejo de Seguridad es el único órgano de la ONU cuyas decisiones los Estados Miembros están obligados a cumplir. Y, para que el Consejo llegue a una determinación, ninguno de sus miembros permanentes, de los cuales hay cinco, es decir los países vencedores en la Segunda Guerra Mundial más Francia, debe oponerse.

Por lo tanto, si un miembro permanente, como Rusia, por ejemplo, invadiera a otro país cualquiera, como Ucrania, el Consejo no puede ordenar que se retire, puesto que Rusia se opondría. Por lo tanto, Rusia puede invadir con impunidad.

Las reales fuerzas de mantención de la paz y la seguridad son los propios países, los que interpretan términos como “amenazas a la paz” y “actos de agresión” de sus propias maneras.

Las interpretaciones de Fiji, Islandia o Jamaica, quizás, no importarían demasiado, pero las de algunos otros países valen mucho más, por su peso mundial y, entre esos, se destaca un solo país, es decir, los Estados Unidos de América (EUA), que es responsable de más de 25% del PIB mundial.

Pocos presidentes, reyes o primeros ministros van a arriesgar enojar al señor Trump, por temor de que sus empresas nacionales vayan a encontrar altos aranceles que dificulten el ingreso de sus productos al mayor mercado en el mundo.

Y si el señor Presidente de los EUA determinara que algunas de las lanchas navegándose por las costas de su país o las de cualquier otro estén llevando drogas, por lo tanto justificándose para destruirlos y matar a sus tripulantes, tendría el poderío para hacerlo, puesto que los EUA por sí solo son responsables de más de una tercera parte de los gastos militares mundiales, o sea 200% más que los de China, 550% más que los de Rusia, y 1.000% más que los de Alemania, etc.

Pocos gobernantes de otros países estarían en condiciones de saber si las lanchas llevan drogas o no, puesto que sus agencias de inteligencia no tendrán capacidades de espionaje comparables con las de la CIA, es decir la Agencia Central de Inteligencia, de los EUA.

Por lo tanto, los EUA tendrían carta blanca de hacer lo que quiera. No digo que los EUA nunca tienen la razón, pero sí me preocupa que:

(i) los EUA están en condiciones de decidir, por sí solos, si algo es así o no es así, y

(ii) pueden tomar las acciones que considerasen indicadas sin temor de represalias, a lo menos entre los países occidentales.

Tal es la situación. ¿Cuál es la solución?:

• Reformar la Carta de las Naciones, para que no tenga poder de veto ningún integrante del Consejo de Seguridad. Esto se descarta, por ser efectivamente imposible.

• Dotar la ONU con una fuerza militar, también efectivamente imposible.

• Exigir que todos los integrantes del Consejo respeten la Carta de las Naciones Unidas, lo que es también efectivamente imposible, por la inexistencia de una fuerza disuasiva para presionarles.

• Que disminuya la fuerza económica y militar de los EUA, relativa a la de China, lo que sí ocurrirá, pero no en un plazo inmediato.

• Que la Unión Europea se transforme en un Estados Unidos de Europa, con una constitución federal, para servir como contrapeso a los EUA, lo que no pasará en el corto plazo, aunque, quizás, sí en algún momento.

• Que los EUA estén presididos por alguien de visión global, correspondiente a su poderío económico a militar.

Nota del redactor: Esta columna terminó de redactarse antes de que el gobierno de los Estados Unidos secuestrara al señor Nicolás Maduro, desde su residencia en Caracas.