En solo seis meses, un proyecto creado por dos hermanas se transformó en una
comunidad de cerca de 1.800 mujeres en Chile. Más allá de las cifras, esta
iniciativa refleja una necesidad cada vez más presente: encontrar espacios
donde conectar, compartir experiencias y sentirse parte de algo.
La búsqueda de pertenecer en tiempos de hiperconectividad
Nunca había sido tan fácil comunicarse. Un mensaje, una publicación o una
videollamada bastan para mantenerse en contacto con cientos de personas en
segundos. Sin embargo, esa cercanía digital no siempre se traduce en vínculos
significativos ni en espacios de encuentro presencial.
En medio de esa paradoja surge una necesidad distinta: encontrarse con otras
mujeres, generar nuevas conexiones y formar parte de una comunidad que
trascienda la pantalla.
Ese es el fenómeno detrás de ALZAR, una iniciativa que en apenas seis meses ha
construido una comunidad digital de más de 8.000 seguidoras en Instagram. Su
crecimiento no responde únicamente a sus actividades, sino a algo más
profundo: la búsqueda de pertenencia y la necesidad de crear espacios donde las
conexiones se desarrollen de manera auténtica.
Cuando la actividad es solo el punto de partida
La propuesta no nació como un club deportivo ni como una instancia centrada
exclusivamente en el bienestar físico. Su objetivo es generar un espacio donde
mujeres de distintos perfiles puedan conocerse, compartir intereses y participar
en experiencias que permitan construir vínculos.
El trekking, el yoga, las charlas, el barré y las actividades de bienestar son el
punto de encuentro; el verdadero propósito está en lo que ocurre alrededor de
ellas. Cada instancia busca que las participantes conversen, descubran
afinidades y se sientan parte de un espacio cercano y colaborativo.
Una comunidad creada desde la cercanía
Detrás del proyecto están las hermanas Cate Ceccarelli creadora de contenido
con más de 10 años de experiencia y actriz egresada de la Universidad Católica y
Francesca Munjin, periodista, e instructora de yoga certificada, con más de diez
años de trayectoria. Juntas lideran ALZAR desde la cercanía, la honestidad y el
bienestar, combinando comunicación, movimiento y conexión personal para
construir una comunidad basada en vínculos reales y experiencias compartidas.
“Esto partió como una idea muy simple entre hermanas: juntarnos a hacer cosas
que nos hicieran bien y hacerlo acompañadas. Sin pretender ser expertas ni
tener todas las respuestas. Solo abrir un espacio honesto y cercano. Y en el
camino nos encontramos con cientos de mujeres que buscaban exactamente lo
mismo: un lugar donde poder ser, compartir y sentirse parte. ALZAR es eso. Es
entender que el trekking, el yoga o una charla son la excusa, pero el verdadero
regalo está en las conversaciones que surgen, en las redes que se forman y en
la sensación de que hay una comunidad que te acoge. En tiempos donde todo es
tan rápido, elegir encontrarnos es un acto de cuidado», indica Cate Ceccarelli,
cofundadora de ALZAR.
El valor de encontrarse
El crecimiento de esta iniciativa habla de una conversación que va más allá de
una comunidad en particular. En un escenario donde gran parte de las relaciones
ocurre a través de plataformas digitales, los espacios presenciales donde las
mujeres pueden encontrarse, compartir intereses y construir vínculos desde la
cercanía ganan cada vez más valor.
Más que una caminata, una clase o una charla, el verdadero propósito está en
crear conexiones. Porque, en tiempos de hiperconectividad, pertenecer sigue
siendo una experiencia que se construye en encuentros reales y significativos.
El valor de pertenecer no se mide en cifras, sino en la decisión de salir de la
pantalla para compartir tiempo y conversación. ALZAR nació como una idea
entre hermanas y hoy es un espacio donde mujeres de distintos perfiles eligen
encontrarse. En un contexto donde todo parece resolverse con un mensaje, esta
comunidad recuerda que los vínculos más duraderos ocurren cuando hay una
pausa, un lugar y otras personas con quienes compartirlo. Porque pertenecer, en
definitiva, es elegir estar.
Una invitación a crecer juntas
Hoy el anhelo de ALZAR es convertirse en la comunidad de mujeres más grande
de Chile y seguir expandiéndose para llegar a más mujeres que quieran
encontrarse, hacer nuevas amigas y tener partners para moverse juntas. Si
estás buscando un espacio para conectar, compartir y sentirte parte, esta es tu
invitación.










