viernes, 24 abril, 2026

IA, ciberataques y presión 24/7: Cómo sobrevivir al burnout en la era de la hiperconectividad.

Abril es el Mes de la Concientización sobre el Estrés. Aun así para muchos la conciencia sobre el estrés es un estado permanente durante todo el año y más trabajando en el departamento de TI o si se depende de la tecnología para cumplir con la labor. La amenaza de los ciberataques, la expectativa de disponibilidad 24/7 y la posibilidad de ser reemplazados por la IA son algunos de los factores desafiantes que se deben manejar a diario. En resumen: el éxito en TI depende de gestionar con éxito el estrés.

El primer paso es entender qué se está gestionando. El estrés es la respuesta del cuerpo a las presiones, tanto físicas como mentales. Dicho esto, no todo el estrés es intrínsecamente dañino; de hecho, puede mejorar el rendimiento (eustrés) o erosionarlo (distrés).

  • El eustrés es un estrés energizante a corto plazo que agudiza la concentración, aumenta el estado de alerta y te ayuda a enfrentar un desafío. Una vez completada la tarea, el eustrés desaparece y te deja con una sensación de logro e impulso.
  • El distrés es el estrés negativo, que se acumula cuando la presión se vuelve implacable o se siente inmanejable. A diferencia del eustrés, el distrés no se resuelve limpiamente, sino que persiste. Puede provocar fatiga, dolores de cabeza e interrupción del sueño. Mentalmente, afecta la concentración y la toma de decisiones, manifestándose como ansiedad, irritabilidad o agotamiento (burnout).

El distrés es el tipo de estrés que necesitamos gestionar, tanto de forma reactiva como proactiva. Los expertos deManageEngine, empresa enfocada en TI empresarial, comparten algunos aspectos a considerar para gestionar el estrés:

Gestión reactiva del estrés 

Cuando el estrés se dispara, el sistema nervioso simpático se prepara para la «lucha o huida»: el ritmo cardíaco sube, los músculos se tensan y el pensamiento se nubla. La gestión reactiva utiliza actividades en el momento para interrumpir esta respuesta, calmar el sistema nervioso y crear una distancia mental con el factor estresante.
Los mecanismos para combatir el estrés pueden ser tan sencillos como efectivos si se aplican con intención. Entre ellos está la respiración profunda que permite activar el sistema de descanso del cuerpo y cambiar la fisiología en pocos minutos. También es clave el movimiento físico, como una caminata corta al aire libre o estiramientos en el escritorio, para metabolizar hormonas como el cortisol y resetear la mente. Finalmente, herramientas como el vaciado mental ayudan a externalizar las preocupaciones, rompiendo el ciclo de la incertidumbre al identificar qué aspectos están bajo nuestro control y permitiéndonos avanzar con pasos pequeños pero concretos.

Gestión proactiva del estrés 

Mientras que la gestión reactiva evita que el estrés nos secuestre en el momento, la gestión proactiva construye resiliencia a largo plazo para que las crisis sean más manejables.

  • Sueño: La privación crónica de sueño hace que todo parezca más amenazante. Intenta dormir entre siete y nueve horas cada noche. Incluso pequeñas mejoras, como acostarse y despertarse a la misma hora, pueden reducir tu nivel base de estrés.
  • Ejercicio: Es probablemente la estrategia proactiva más eficaz. Reduce el cortisol base y aumenta la serotonina y la dopamina. El objetivo ideal son 150 minutos a la semana de actividad moderada o intentar alcanzar los 10,000 pasos diarios. Prioriza la consistencia sobre la intensidad.
  • Apoyo social: Las relaciones humanas son un amortiguador contra el estrés crónico. El contacto regular con personas de confianza ayuda a regular las hormonas del estrés y mejora el bienestar general. No necesitas un círculo social enorme, solo unas pocas personas con las que puedas hablar cuando necesites desahogarte.

«El estrés no va a desaparecer, especialmente en el mundo de la tecnología. El ritmo del cambio y el costo de los errores lo garantizan. El verdadero problema no es el estrés en sí, sino si este controla tu respuesta o simplemente la informa. Al combinar técnicas del momento con hábitos consistentes, dejas de reaccionar bajo presión para empezar a operar con intención. Con el tiempo, pensarás con claridad y manejarás la complejidad con menos fricción. Lo que comienza como una forma de manejar el estrés termina convirtiéndose en una forma más sostenible de trabajar.» Puntualiza Wilson Calderón, Director Técnico de ManageEngine para Latinoamérica.

Cómo aplicar la IA en la gestión empresarial sin perder el control ni la ética
Por Wilson Calderón, Technical Manager de ManageEngine para Latinoamérica

La inteligencia artificial ya no es una promesa, es una realidad operativa. Sin embargo, su impacto aún es limitado: de acuerdo con un estudio de MAS Analytics, solo el 3,6% de las empresas en Chile ha logrado escalar proyectos de IA con resultados concretos. Este dato revela una brecha crítica: muchas organizaciones están experimentando, pero pocas están gestionando la tecnología de forma efectiva.

El desafío no está únicamente en adoptar IA, sino en hacerlo con gobernanza. Implementar soluciones sin visibilidad, control ni criterios éticos puede derivar en decisiones opacas, sesgos y riesgos en el uso de datos, afectando tanto la operación como la reputación de las compañías.

Para avanzar, es clave abordar la IA desde tres frentes. Primero, visibilidad: comprender qué sistemas están en uso y cómo operan. Segundo, control: establecer políticas claras de uso, auditoría y cumplimiento. Y tercero, cultura: preparar a los equipos para trabajar con IA de forma crítica y responsable.

La IA debe ser un habilitador, no un sustituto del criterio humano. Las organizaciones que logren cerrar la brecha entre experimentación e impacto serán aquellas que integren la tecnología con una mirada estratégica, donde la innovación vaya de la mano con la confianza.

Gestionar la inteligencia artificial no es solo un reto tecnológico, sino una decisión que marcará la sostenibilidad y competitividad en el largo y corto plazo.