Desafíos de sanitación e higiene en las obras de construcción

Carlos Aguirre N., Director Escuela de Construcción Universidad de Las Américas.
 
 
Esta pandemia, es sin lugar dudad es desafío más grande para esta generación de los seres humanos del mundo. Dicho eso, nuestros preceptos e instituciones están con solicitaciones para los cuales nunca se habían preparado ni siquiera en un mal sueño.
 
En ese contexto la construcción, y su gran participación en el proceso económico del país, se encuentran en un momento de inflexión historia respecto a sus paradigmas de desarrollo.
 
Si bien la pregunta, hasta hace un tiempo era como mejoramos la productividad casi como un mantra; la pregunta actual, a mi juicio, es como construimos con la mejor productividad posible, manteniendo las nuevas medidas sanitarias para nuestro personal y para la ciudadanía.
 
Este desafío no es menor, ya que tanto la presión por terminar las obras, cerrar los contratos y por supuesto hacer frente a los pagos de proveedores y contratistas, debe ser en un contexto de cuidado, distanciamientos y sanitación de nuestra labor.
 
Si bien las obras de construcción, debido a la naturaleza e implementación de los protocolos de calidad y seguridad laboral, no deberían estar ajenas o ser un cambio cultural muy fuerte, la verdad es que más que los protocolos y medidas, es necesario un cambio de la matriz valórica de la organización, con una relevancia en equipo humano, hacia sus relaciones y sobretodo en las confianzas.
 
Es peculiar que esta pandemia, obligue al sector a ser has horizontal y cercano entre sus distintos actores, pero es la forma en que se puede salir adelante. El cumplimiento de las medidas y protocolos es un acto de respeto al equipo en su máxima expresión, mas que una obligación coercitiva para cumplir. Es un ejemplo de pertenencia, de respeto, de colaboración y de responsabilidad compartida. La construcción requiere de una nueva forma de administrar sus obras, donde la colaboración, el trabajo en equipo y la responsabilidad colectiva sean el eje.
 
 
Por último, hay buenas prácticas y protocolos que las mutualidades ya han hecho llegar con medidas de sanitación, gestión y control de equipos, tratamiento de contagios sintomáticos y asintomáticos, ninguna de ella será la solución por sí misma.
 
 

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