Equilibrio ocupacional: su impacto frente a la crisis sanitaria Covid-19

Por Marcela Varas Rocco
Directora de Carrera Terapia Ocupacional UDLA.
Vicepresidenta Comisión Salud ASIVA.
 
 
Salud y equilibrio son dos aspectos fundamentales para comprender la importancia que tiene la distribución de las actividades ocupacionales y la adecuada administración del tiempo en la rutina diaria de las personas, resguardando así uno de los bienes más preciados de la actualidad: estar saludables.
 
Según la OMS, salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades, definición que ha tenido una evolución conceptual, trascendiendo lo físico, y donde el medio ambiente y el entorno tienen mucho que decir.
 
Es aquí donde el concepto de equilibrio ocupacional (armonía en nuestras ocupaciones) adquiere un papel clave para salud en tiempos de Coronavirus, desafiándonos a trabajar más que nunca para adaptarnos a los cambios y lograr la proporción adecuada en todas las actividades que realizamos para nuestro desarrollo físico, intelectual, social y emocional.
 
Cualquier crisis, sin duda, constituye un impacto en las personas. Nos encontramos en una situación mundial en la que todos hemos tenido que cambiar los hábitos de manera abrupta para estar saludables. Pero debemos ser cuidadosos, pues si bien el “aislamiento social” al que nos hemos sometidos busca proteger nuestra salud, prevenir el contagio y disminuir la mortalidad por Covid-19, si este no considera trabajar el equilibrio ocupacional en todas las labores que hemos debido asumir encerrados en nuestras casas (teletrabajo, estudio, labores hogareñas), también puede gatillar secuelas en nuestra salud futura, como trastornos físicos, motores y emocionales (estrés).
 
Para la Terapia Ocupacional es fundamental mantener el equilibrio y la organización de las actividades que realizamos a diario, pues el desequilibrio no es solo un factor de riesgo para la salud del individuo sino también para la comunidad en que está inserto.
 
Debemos encontrar el equilibrio ideal para el autocuidado (actividades de la vida diaria), la productividad (trabajo y educación) y el ocio y tiempo libre (incluido el juego). Para lograrlo, debemos analizar si estas áreas se encuentran o no presentes en nuestra vida y cuál es su porcentaje de participación y distribución durante el día, pues está comprobado que tanto el exceso de trabajo como el exceso de ocio nos enferma. También dependerá de la etapa del ciclo vital de cada persona y los roles asociados a la misma.
 
De no tomar los resguardos necesarios respecto a generar rutinas que favorezcan un equilibrio en nuestras ocupaciones, cuando el aislamiento social cese, podríamos tener como resultado sociedades enfermas en muchos ámbitos.
 
“No malgastes tu tiempo en preocuparte, sino en ocuparte equilibradamente”.
 
 

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