40 horas semanales y proyecto de ley de derecho a la desconexión de los trabajadores: su implementación en la PYME

  • Carlos NXO
  • 21 enero, 2020
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  • Sebastián Morando Herrera, Socio de GMS Abogados, especialista en Derecho Laboral. Titulado U. Gabriela Mistral, Master en Politica Criminal de la Universidad de Salamanca, Diplomado en Normativa Laboral y Previsional Aplicada a la Empresa de Tomson Reuters, y Diplomado Legal Management de U. Católica de Valparaíso. Además, actualmente es Arbitro Laboral en Dirección del Trabajo.  

 

 

Sin olvidarnos de toda la contingencia que rodea a nuestro país en las últimas semanas, de igual manera se han discutido en el Parlamento dos iniciativas que son fundamentales en materia laboral. La primera de ella es el proyecto de reducción de jornada laboral a 40 horas y el segundo es el del derecho a la desconexión de los trabajadores.

 

En 2014 en promedio los trabajadores chilenos laboraban 1.990 horas al año, siendo sólo superados por Grecia, Corea y México. Como contrapunto estaban Alemania, Holanda, Noruega, Francia y Dinamarca, todos con menos de 1.500 horas promedio al año. Así entonces, los trabajadores chilenos trabajan, en promedio, 15% más de horas que el promedio de los trabajadores de los países de la OCDE.

 

El proyecto que se encuentra en discusión en el Parlamento ya no solamente elimina la palabra “efectivamente” del artículo 22 del Código del Trabajo ni el modificar 45 por 40 horas semanales, como era el proyecto original, si no que abarca una serie de otras modificaciones que, si bien son necesarias para una correcta implementación de la norma, creo que olvidan en donde debe de centrarse el debate, y esto es si la productividad es directa o inversamente proporcional a las horas laborales.

 

Para contestar dicha interrogante, debemos reconocernos como poco productivos, laboralmente hablando, ya que si bien es verdad que estamos lejos del promedio de horas laborales de los países desarrollados miembro de la OCDE, en países como Alemania o Dinamarca los trabajadores no llegan a su jornada laboral a tomar desayuno, dentro de otras prácticas que atentan la productividad.

 

Es por ello que la sola reducción de la jornada en el tiempo, no es suficiente en Chile para dar cumplimiento a los fundamentos del proyecto, y que lo que se debe de atacar en realidad es la productividad del trabajador, solo de esa manera lograremos reducir la jornada.

 

En el proyecto se señala que la remuneración del trabajador aumentará, lo que a mi juicio no es efectivo, lo que hace el proyecto es simular un mejor sueldo, ya que lo que lo que se provoca es elevar el valor hora hombre al no poder disminuir la remuneración que actualmente recibe un trabajador por esa reducción de cinco horas semanales. En sencillo, como los trabajadores tienen que trabajar menos horas se reestructurarán las jornadas de turnos creando problablemente un nuevo turno, y ello creará más puestos de trabajo, pero estas fuentes laborales tendrán el mínimo remuneracional que el mercado paga para ese puesto.

 

Finalmente, en el caso de los trabajadores comisionistas, estos tendrán que trabajar cinco horas menos a la semana, por lo que es lógico que realicen menos ventas y obtengan menos comisiones, lo que produce una menor remuneración.

 

En mi opinión, como está la redacción del proyecto no cumple con su intención de mejorar la calidad de vida de los chilenos, por lo que si se quiere disminuir la jornada, se debe mejorar la productividad.

 

El segundo proyecto en debate, tiene directa relación con lo ya expuesto, ya que lo que se busca es que el trabajador fuera de la jornada laboral esté en su derecho a no contestar un correo electrónico o mensaje de alguna aplicación de mensajería que tenga que ver con su trabajo.

 

Es del caso preguntarse si ¿es el trabajo el que nos obliga a estar disponibles cuando termina nuestra jornada o somos nosotros, los trabajadores, quienes con ocasión de nuestra productividad dentro de la jornada nos obligamos a tener que realizar labores fuera de la jornada?, y yo creo que es el colaborador quien como no pudo o simplemente olvido enviar un correo a “X” persona, en lo que nos acordamos lo enviamos desde el teléfono el respectivo correo o mensaje.

 

Somos nosotros los que creamos un grupo en la red social que sea para hablar de trabajo o solicitarnos desarrolar labores desde dicho grupo. Es el colaborador el que deja pasado un mensaje o correo de trabajo fuera de su jornada a “Y” porque se acordó llegando a la casa que tenía que hacerlo, y decimos “por último lo verá mañana cuando llegue a la oficina”.

 

En este orden de ideas, creo que la subsidariedad que está aplicando el Legislativo en este proyecto no es necesaria, ya que debemos ser nosotros quienes realicemos la limitación del trabajo y la casa, no porque me lo diga una ley si no que porque soy lo suficientemente productivo en mi jornada laboral como para que ademas tenga que desempeñar labores en mi  tiempo de ocio.